Las plantas blancas tienen algo que ningún otro color consigue: aportan luz sin hacer ruido. Un jaspeado crema, unos lunares nacarados o una flor de un blanco limpio bastan para que un rincón apagado de casa respire y para que el verde de alrededor se vea más intenso. Con el blanco seguimos nuestra guía botánica por colores, después del amarillo, el morado, el rojo, el rosa y el naranja.
Las plantas blancas iluminan y crean contraste en cualquier rincón
El blanco funciona como un reflector natural. Rebota la poca luz que entra en un pasillo o en una esquina del salón y hace que la planta destaque incluso con poca claridad. Además, las plantas blancas combinan con todo: con maderas claras, con macetas de barro, con fondos oscuros donde el contraste se vuelve casi gráfico.
Casi todas las plantas blancas de esta selección lo son por su follaje variegado, es decir, hojas con zonas sin pigmento verde. Hay una excepción, el lirio de la paz, que lo consigue con su flor. Si te perdiste la entrega anterior, aquí tienes nuestras plantas amarillas para casa y jardín.
Nuestras plantas blancas favoritas, una a una
Estas son las que hemos elegido para la guía. Todas son plantas blancas de interior, y cada una lleva el color a su manera.
Scindapsus pictus

Empezamos por la más sutil: en el scindapsus pictus el blanco se vuelve plata. Sus hojas acorazonadas, algo gruesas, aparecen salpicadas de manchas plateadas que brillan con la luz. Puede colgar o trepar por un tutor. Pide luz indirecta y riegos moderados; cuando tiene sed, sus hojas tienden a curvarse, así que ella misma te avisa.
Dieffenbachia

La dieffenbachia es puro volumen: hojas grandes con el centro blanco crema y un borde verde que las enmarca. De todas las plantas blancas de la guía, es la que más volumen aporta. Le va bien la luz abundante pero filtrada y un sustrato que no se encharque. Un aviso importante: su savia es irritante, así que colócala lejos del alcance de niños y mascotas.
Syngonium podophyllum ‘White Butterfly’

Sus hojas en forma de punta de flecha mezclan blanco y verde claro, con un aire ligero que encaja en cualquier salón. El syngonium ‘White Butterfly’ crece con soltura y agradece la luz indirecta y un sustrato ligeramente húmedo, nunca empapado. Con los años tiende a trepar, así que un tutor le sienta de maravilla.
Spathiphyllum o lirio de la paz

Aquí el blanco no está en las hojas, sino en la flor. Lo que parece un pétalo es en realidad una espata que envuelve la espiga central. El lirio de la paz tolera mejor que la mayoría los rincones con menos luz, aunque florece más cuanta más claridad indirecta recibe. Cuando le falta agua deja caer las hojas de forma muy visible y se recupera poco después del riego.
Begonia maculata

Hojas verde oscuro cubiertas de lunares blancos: la begonia maculata es de esas plantas blancas que nadie mira solo una vez. Prefiere luz indirecta y un riego sin excesos, siempre directo al sustrato, porque no le gusta tener las hojas mojadas. Con un tutor gana altura y luce todavía más.
Calathea ‘White Fusion’

Cada hoja de la calathea ‘White Fusion’ parece pintada a mano, con pinceladas blancas sobre distintos tonos de verde. Es la más delicada de la selección: quiere humedad ambiental, luz suave, agua sin cal o reposada y nada de corrientes de aire. A cambio, pocas plantas blancas tienen su presencia.
Pothos marble queen

El pothos marble queen pone las pinceladas de arte de la guía. Su jaspeado blanco y verde recuerda al mármol, y conserva lo mejor del pothos: es agradecido, cuelga o trepa y perdona algún despiste. Eso sí, necesita más luz que el pothos verde para mantener el blanco. Tienes más trucos en nuestra guía sobre los cuidados del pothos.
Ficus elastica ‘Tineke’

Cerramos las plantas blancas de la guía con los matices crema del ficus tineke. Sus hojas grandes y brillantes combinan verde, gris verdoso y bordes crema, y los brotes nuevos asoman envueltos en una funda rosada. Necesita mucha luz, sin sol directo, y riego cuando la capa superior del sustrato se haya secado. Pásale de vez en cuando un paño húmedo por las hojas para que brillen.
Luz sin sol directo: el cuidado clave de las plantas blancas
Hay una regla que comparten casi todas las plantas blancas: las zonas blancas de una hoja no tienen clorofila, así que la planta dispone de menos superficie para hacer la fotosíntesis. Por eso necesitan más luz que sus versiones verdes. Si les falta, el blanco se va perdiendo y las hojas nuevas salen más verdes.
El otro extremo también hace daño: esas mismas zonas blancas se queman con facilidad al sol directo. La posición ideal es cerca de una ventana luminosa, con la luz filtrada por una cortina fina. Riega sin encharcar y deja que el sustrato se seque un poco en superficie entre riegos.
Ven a elegir la tuya al vivero
Las fotos ayudan, pero las plantas blancas hay que verlas en directo para apreciar sus matices. Te esperamos en el vivero, en el Camino de la Salvia s/n, en Chiclana. Cuéntanos qué luz tiene tu rincón y te ayudamos a escoger la que mejor va a vivir en él.
Preguntas frecuentes sobre plantas blancas
¿Por qué mi planta variegada saca hojas completamente verdes?
Suele ser falta de luz: la planta compensa fabricando más clorofila. Acércala a una zona más luminosa, sin sol directo. Si un tallo entero se ha vuelto verde, puedes recortarlo para que no domine sobre el resto.
¿Es normal que algunas hojas salgan casi totalmente blancas?
Puede pasar en las variedades más jaspeadas. Son muy bonitas, pero al no tener apenas clorofila no se alimentan y es frecuente que se sequen antes que las demás. No es señal de enfermedad.
¿Son seguras si tengo perros o gatos?
No todas. La dieffenbachia, el pothos o el lirio de la paz pueden resultar irritantes si se mordisquean, mientras que la calathea suele considerarse apta para convivir con mascotas. Si tienes animales en casa, pregúntanos en el vivero antes de elegir.
¿Cuál es la más fácil para empezar?
El pothos marble queen y el lirio de la paz son los más agradecidos y avisan con claridad cuando algo les falta. La calathea es mejor dejarla para cuando ya tengas algo de práctica.


