Plantas amarillas: 6 especies que encienden casa y jardín

Las plantas amarillas no decoran: encienden. Donde el verde acompaña, el amarillo entra como una inyección directa de energía, y basta una sola para que un rincón apagado del salón o una esquina del jardín cambien de humor. En Losteflor hemos seleccionado seis especies para que elijas la tuya.

El amarillo es el color que más rápido cambia un espacio

Un follaje dorado funciona como un foco natural: atrae la mirada antes que ningún otro tono y hace que el verde de alrededor parezca más profundo. Por eso el amarillo se usa tanto para marcar un camino, rematar un macizo o iluminar una estancia con poca luz de tarde. Y hay dos caminos: las plantas amarillas de hoja variegada, que mantienen el color todo el año, y las de flor, que lo regalan por temporadas.

6 plantas amarillas para casa y jardín

Hay especies de interior, arbustos de exterior y flores de toda la vida: entre las seis cubren casi cualquier situación.

Schefflera arboricola variegada

Schefflera arboricola variegada, una de las plantas amarillas de interior con hojas jaspeadas

La schefflera arboricola, conocida como árbol paraguas enano porque sus hojas se abren en abanico desde un mismo punto, es la entrada perfecta al mundo de las plantas amarillas de interior. Su versión variegada mezcla verde oscuro y manchas doradas en la misma hoja, con un brillo que parece barnizado. Pide luz abundante pero filtrada —a más luz, más amarillo— y riego solo cuando la capa superior del sustrato se seque. Ojo si tienes mascotas mordisqueadoras: no es una especie para que la prueben.

Pothos golden

Pothos golden en maceta blanca, planta de interior con hojas doradas

Si solo pudieras tener una planta de interior, probablemente sería esta. El pothos golden cuelga o trepa, crece rápido y perdona los despistes con el riego mejor que casi ninguna. Sus hojas acorazonadas van del verde lima al dorado, y ese jaspeado es justo lo que se pierde en un rincón demasiado oscuro. Luce en estanterías altas, en macetas colgantes o guiado por una pared.

Acacia de hoja azul

Acacia de hoja azul en flor, una de las plantas amarillas de exterior

El nombre despista, porque lo que enamora de la acacia de hoja azul es su floración: cientos de pompones amarillos que estallan a la vez sobre un follaje alargado de verde grisáceo, casi azulado. Es un árbol de crecimiento rápido, hecho al clima mediterráneo y a la costa, a los suelos pobres y a los veranos secos. Para un jardín de Chiclana es una de esas plantas amarillas que dan mucho a cambio de poco.

Diente de león

Diente de león en flor sobre hierba, flores silvestres amarillas

Lo pisamos sin mirarlo y resulta que es una joya. El diente de león abre unas flores de pétalos finísimos que después se transforman en ese globo de semillas que todos hemos soplado alguna vez. Su nombre viene de las hojas, dentadas como una sierra. Es de las plantas amarillas que crecen solas, aguantan lo que les eches y alimentan a abejas y otros polinizadores en cuanto asoma el buen tiempo. Antes de arrancarlo del césped, piénsatelo dos veces.

Girasol

Girasol abierto en un campo, la más reconocible de las plantas amarillas

Ninguna lista de plantas amarillas estaría completa sin el girasol. Es una planta anual, de las que cumplen su ciclo en una temporada y se despiden a lo grande, con esa cabeza enorme rodeada de pétalos como rayos. De joven sigue al sol con el tallo, el gesto que le da nombre. Quiere sol directo, espacio y agua generosa mientras crece; a cambio, te llena el jardín de abejas y te deja semillas para el año siguiente.

Golden duranta

Golden duranta recortada en un jardín, arbusto de follaje dorado

La golden duranta cierra la selección y protagoniza la portada. Es un arbusto de follaje dorado que mantiene el color todo el año, sin depender de ninguna floración. Aguanta la tijera estupendamente, así que se usa muchísimo para setos bajos, bordes y macizos. Cuanto más sol recibe, más intenso es el amarillo; a la sombra, tiende a apagarse hacia el verde lima.

Combina el amarillo sin saturar el conjunto

El amarillo es un color dominante, y ahí está su gracia y su riesgo. Un truco que funciona siempre: úsalo como acento, no como fondo. Una golden duranta recortada entre arbustos verdes se ve mil veces mejor que un macizo entero dorado. Combina las plantas amarillas con verdes oscuros y con materiales cálidos —barro, madera, gravas en tono tierra— que son los que mejor les devuelven la luz.

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Ahora mismo tenemos todas las plantas con un 20% de descuento, así que es buen momento para llevarte esa especie que llevas tiempo mirando. Si dudas entre dos, pásate y lo vemos juntos: cómo se comporta cada una en tu orientación, cuánta agua te pedirá en verano y qué plantas amarillas encajan con lo que ya tienes plantado.

Preguntas frecuentes sobre plantas amarillas

¿El amarillo de las hojas es color o es una señal de que algo va mal?

Son dos cosas distintas. En una variedad variegada el amarillo forma un dibujo estable, repartido por la hoja y presente en las nuevas que van saliendo. Cuando es un problema, el amarilleo aparece de golpe, empieza por las hojas de abajo y llega con tacto blando o manchas. Si dudas, tráenos una hoja al vivero.

¿Qué especies aguantan mejor una terraza a pleno sol?

Las de exterior: la acacia de hoja azul, la golden duranta y el girasol están hechas para el sol directo. La schefflera y el pothos se queman con el sol de mediodía, así que en una terraza solo funcionan a la sombra o bajo un toldo.

¿Puedo tenerlas todas en maceta?

La schefflera, el pothos y la golden duranta se llevan muy bien con la maceta, siempre con buen drenaje. El girasol necesita un recipiente hondo porque su raíz se estira mucho. La acacia es un árbol: aguanta unos años en contenedor, pero termina pidiendo suelo.

¿Cuál es la más fácil para alguien que empieza?

El pothos golden, sin discusión. Tolera riegos irregulares, se adapta a distintos niveles de luz y avisa con claridad cuando tiene sed. Es la que recomendamos a quien empieza y quiere color desde el primer día.