Seguro que te ha pasado: compras una planta convencido de que es una kentia, alguien te dice que es una areca y empiezas a dudar. Las plantas gemelas son parejas de especies que a primera vista parecen la misma, pero que no lo son. En Losteflor hemos reunido 5 de esas parejas para que aprendas a diferenciarlas de un vistazo.
Por qué algunas plantas parecen la misma
La mayoría de las plantas gemelas no se parecen por casualidad. Muchas son parientes cercanas: comparten familia botánica, y con ella la forma de las hojas, el tipo de flor o la manera de crecer. Otras, en cambio, no tienen nada que ver y solo coinciden en un detalle llamativo, como una flor llena de pétalos.
Saber cuál tienes en casa no es una manía de botánico. Cada especie pide su luz, su riego y su sitio, y lo que a una le sienta bien a su gemela le puede sentar regular. Por eso merece la pena fijarse en los detalles que cuentamos abajo.
5 parejas de plantas gemelas y cómo distinguirlas
En cada imagen tienes a las dos plantas juntas, partidas por la mitad: a la izquierda una y a la derecha su gemela. Mira primero la foto y luego lee las pistas.
Kentia y areca

Entre las palmeras de interior, son las plantas gemelas más habituales y las que más se confunden. La kentia tiene un verde oscuro e intenso, con foliolos anchos que caen hacia abajo con elegancia. Crece despacio y aguanta mejor los rincones con menos luz.
La areca es más clara, de un verde que tira a amarillo, con foliolos finos y abundantes que le dan un aire más ligero. La pista definitiva está en la base: la areca saca muchos tallos desde abajo, con tonos amarillentos y anillados que recuerdan a una caña de bambú. Pide más luz que la kentia para mantener ese verde.
Pothos y filodendro trepador

Aquí la confusión es casi obligada, porque las dos son trepadoras de hoja acorazonada que cuelgan igual de una estantería. El pothos tiene la hoja más gruesa y cerosa, algo asimétrica, y muy a menudo jaspeada de amarillo o blanco. Si quieres conocerlo mejor, te lo contamos en nuestra guía de cuidados del pothos.
El filodendro trepador tiene la hoja más fina y suave, con forma de corazón más marcada y una punta alargada. Otra diferencia que se ve bien de cerca: en el filodendro las hojas nuevas nacen envueltas en una pequeña vaina que luego se seca, y en el pothos no.
Rosa y ranúnculo

Esta pareja es la prueba de que dos plantas gemelas pueden no ser ni primas. Una flor de ranúnculo bien abierta, rosa y repleta de pétalos, se parece muchísimo a una rosa. Pero basta con bajar la vista del pétalo a la planta para salir de dudas.
El rosal es un arbusto leñoso, con espinas en los tallos y hojas dentadas divididas en varios foliolos. El ranúnculo es una planta herbácea, sin espinas, de tallo fino y hojas muy recortadas, casi como de perejil. Su flor, además, tiene los pétalos finos como papel, ordenados en capas apretadas, y muchas veces un centro verdoso.
Espatifilo y anturio

Las dos pertenecen a la misma familia y su flor sigue el mismo esquema: una hoja modificada llamada espata que rodea una espiga central. Por eso se confunden tanto, sobre todo cuando hay anturios de flor blanca.
El espatifilo tiene la espata blanca, mate y en forma de capucha, y hojas alargadas y lanceoladas que salen desde la base. El anturio tiene una espata brillante, como encerada, casi siempre roja y con forma de corazón, y sus hojas también son acorazonadas. Si la flor parece de plástico, apuesta por el anturio.
Calathea y maranta

Cerramos con dos plantas gemelas de la misma familia, famosas por sus hojas pintadas y por plegarlas cuando cae la noche. Aun así, la calathea y la maranta se separan bien si te fijas en el dibujo y en el porte.
La calathea crece más erguida, con hojas grandes sobre tallos largos y dibujos que cambian mucho según la variedad, a menudo con el envés morado. La maranta tiene hojas más pequeñas y ovaladas, un porte más bajo y extendido, y en variedades como la de la imagen unos nervios rojos que dibujan una espina de pez sobre el verde.
Cómo salir de dudas con tus plantas gemelas
Cuando dudes, no te quedes solo en la flor o en el color, que son lo que más engaña. Mira la base, los tallos, el grosor de la hoja y cómo crece la planta. Con esas cuatro pistas resuelves casi cualquier pareja de plantas gemelas.
Y si aun así no lo tienes claro, tráenos una foto o una hoja al vivero de Chiclana. Te ayudamos a ponerle nombre y te contamos qué cuidados necesita.
Preguntas frecuentes sobre plantas gemelas
¿Las plantas gemelas necesitan los mismos cuidados?
No siempre. Que dos plantas se parezcan no significa que pidan lo mismo: la areca quiere más luz que la kentia, y el rosal y el ranúnculo tienen ciclos muy distintos. Por eso conviene saber bien cuál tienes antes de decidir dónde colocarla y cuánto regarla.
¿Cuáles son seguras si tengo perro o gato?
Según la base de datos de plantas de la ASPCA, la calathea y la maranta se consideran no tóxicas para perros y gatos. En cambio, el pothos, el filodendro, el espatifilo y el anturio contienen cristales de oxalato de calcio que irritan la boca si los mordisquean, así que mejor colócalos fuera de su alcance.
¿Qué hago si no sé qué planta tengo?
Haz una foto de la planta entera y otra de cerca de la hoja y de la base de los tallos. Con eso, en el vivero podemos identificarla casi siempre y recomendarte el sitio y el riego que mejor le van.


